Sismos en la Llanura Cruceña

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El año 2017, junto a la Red “BIODIVERSIDAD”, propusimos la Teoría “EPIROGÉNESIS AMERICANA”, donde se identificaba la presencia del Cono Tectónico Continental en Sudamérica, cuyo vértice de máxima presión llegaba hasta una antigua fisura volcánica (El Palmar), generando una serie de sismos que entre Julio de 2019 y julio de 2020, se llegó a registrar cerca de cuarenta, cuyos epicentros se encontraban en relación al mencionado cono, la antigua fisura volcánica y la Falla de Mandeyapecua.

Esta dinámica continuó hasta el año 2021, como se evidencia al observar los sismos entre el 5 y el 12 de octubre de 2021.

A fines de 2023 y principios de 2024, las dinámicas cambian de rumbo y se proyectan hacia el norte, formando un extraño polígono en la zona de transición hacia la llanura cruceña, integrando 8 (ocho) sismos.

El mencionado polígono, con una tendencia en su desarrollo hacia el norte de nuestra ciudad capital Santa Cruz de la Sierra, tiene como referencia El Río Piraí, desde el pueblo de Tiquipaya (Sismo 23. 10. 2023) en el Municipio del Torno, hasta la antigua Fisura Volcánica del Palmar (ubicada entre Santa Cruz y La Guardia), proyectándose a través del Río Moreno (Sismo 12. 03. 2024), entre Porongo y Las Cruces llegando en su proyección hasta el epicentro identificado cerca de la población de Santa Rosa del Sara (Sismo 17. 11. 2023).

El último sismo fue el registrado sobre el Río Yapacaní, cerca de la colonia japonesa de San Juan (Sismo 19. 03. 2024).

En el mes de septiembre de 2023 dio inicio esta serie de sismos. Dos sismos con espacios de horas cuyos epicentros fueron muy cercanos en la comunidad de Nuevo Horizonte (Sismo 12. 09. 2023 y Sismo 13. 09. 2023).

 En el mes de octubre de 2023 se registró un sismo dentro del polígono del Parque Nacional “AMBORÓ” y un segundo en el mes de diciembre del mismo año (Sismo 09. 10. 2023 y Sismo 23. 12 2023).

Los sismos registrados han reportado una intensidad entre 2,9 y 3,9 grados y a una profundidad entre 10 y 25 kilómetros.

Su efecto directo hacia la población en relación a los sismos y sus epicentros es mínimo, pero hay que considerar la necesidad de hacer un reconocimiento de la región en referencias a estos fenómenos, ya que nuestros equipos de campo han podido registrar el aumento de caudales de lodo fundamentalmente entre las comunidades de Tiquipaya (El Torno) y Asubí – Loma Alta – Villa Rosario, al norte de Portachuelo. Esto podría ser provocado por los procesos de compresión que se manifiestan en dinámicas de licuefacción, con el consiguiente efecto de formación de fenómenos metamórficos hidrotermales, en toda la llanura dando lugar a posibles colapsos (hundimientos), como los registrados hace algunos años en el sector de Santa Fe – Yapacaní.

Hemos comunicado hace algunas semanas a las autoridades regionales: Secretaría de Seguridad Ciudadana y su Dirección de Riesgos, de la Gobernación de Santa Cruz. Esperamos poder tener una respuesta positiva para poder hacer un relevamiento que nos permita disponer de un mapa de posibles riesgos como línea base para planes y programas futuros de alerta temprana.

Lic. Damián Vaca Céspedes
RED BIODIVERSIDAD
25 de Abril de 2024